"Unir la ciudad sin homogeneizarla"

Los desafíos del Programa Favela-Barrio en Brasil

En el contexto del Seminario-Taller "Vivienda Social" desarrollado los días 4, 6 y 7 de mayo en las instalaciones de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario que contó con un promedio de 400 asistentes y bajo el eje "Estrategias de Articulación Urbana: intervenciones en las escalas pequeña, mediana, grande y extra-grande" tuvo lugar el pasado 7 de mayo la exposición del arquitecto Jorge Mario Jáuregui, responsable del Programa Favela-Barrio en Río de Janeiro, Brasil, disertación con la cuál se cerró el seminario. enREDando concurrió al evento y aquí se relata la interesante experiencia del arquitecto rosarino en la urbanización de las favelas brasileras.

Jorge Mario Jáuregui es rosarino y egresó en 1973 de la Facultad de Arquitectura de la UNR. Con posterioridad se trasladó a Brasil, más específicamente a Río de Janeiro, donde desarrolló proyectos a escala urbana tanto en la ciudad formal como informal (en las favelas) y proyectos de reurbanización de calles de la misma ciudad. Ganador de múltiples premios, representante del vecino país en la Bienal que se realizó en Venecia, el arquitecto desarrolló una exposición sin desperdicio sobre el Programa Favela-Barrio financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que un equipo de trabajo se encuentra desarrollando en diferentes comunidades de tamaño medio de la ciudad de Rio de Janeiro, en algunas de ellas ya finalizado. Las comunidades de tamaño medio, bajo el anterior programa, comprenden entre 1.000 y 2.500 familias cada una, mientras que las favelas con un número de habitantes mayor a las 2.500 familias disponen de otro programa denominado Grandes Favelas, como es el caso de la favela Río das Pedras, en la que viven 12.000 familias.
Vidigal, Fernão Cardim, Salgueiro, Río das Pedras, Fubá, el conjunto de once favelas denominado Complejo del Alemán, Campinho, Macacos, son algunas de las veinte favelas de la ciudad de Rio en las que trabaja este programa que plantea un nuevo abordaje de lo urbano. Favelas que manifiestan -así como en otras regiones las denominadas villas miseria, poblaciones o callampas- el desajuste social verificable en toda América Latina, compartiendo todas ellas "el hecho de ser una parte de la ciudad que no se quiere registrar", como manifiesta Jáuregui.
Una canción a todo volumen de una banda de Río fue la introducción escogida por Jáuregui para comenzar con su disertación y, a continuación, el planteo de los interrogantes fundamentales al momento de abordar las áreas de control restringido en Río de Janeiro (puesto que el control solo vale para la parte formal de la ciudad): ¿Cómo es la parte informal o involuntaria? ¿Qué complejidad comprende? ¿Cómo pensar su rearticulación con el resto de la ciudad, vale decir, cómo integrar ordenadamente los asentamientos irregulares? Porque la idea original del mencionado programa consiste en "fortificar los lugares respetando su identidad", en palabras de Jáuregui, intentando "abrir el camino para democratizar el disfrute de la urbanidad, tornándola accesible a todos los ciudadanos", lo que supone "garantizar la accesibilidad a cada sitio y aumentar sus conexiones con el entorno" y "no retirar a nadie de su lugar para no cortar los lazos sociales existentes".
La ciudad metropolitana o megalópoli, resultado de la globalización, presenta problemas que se han tornado cruciales: por un lado, sectores sociales que gozan de los privilegios que se derivan -para ellos- de la sociedad y de la economía y, por el otro lado, ese "resto" de sectores que injustamente ya no constituyen la excepción minoritaria sino la regla mayoritaria.
Tan sólo en la ciudad de Río de Janeiro, las favelas o no-lugares (puesto que hasta hace unos pocos años no se incluían en los registros del poder público) constituyen el hogar de aproximadamente 1.500.000 personas que viven en condiciones extremadamente precarias, ignoradas al no considerarse parte del "cuerpo" formal de la ciudad, como esa parte de la imagen corporal de un sujeto que, al no resultar agradable, al no responder a los estándares estéticos dominantes, se prefiere obviarla.
Rearticular las favelas con la ciudad formal, esa es la meta perseguida. Se trabaja por "unir la ciudad sin homogeneizarla, respetando la identidad de cada territorio", explicó el arquitecto porque "no se trata de adecuar o adaptar sino de interpretar, escuchar las demandas", teniendo presente que "la ciudad se define siempre por sus contrastes". Favorecer los flujos, facilitar la integración de lo físico, lo social y lo ecológico, convirtiendo el caos en orden pero evitando imponer los estándares de la ciudad ordenada o formal.
El Programa Favela-Barrio se estructura sobre la base de una propuesta de trabajo transdisciplinaria, dada la complejidad del objeto de abordaje, transdisciplinariedad que rompe las barreras entre disciplinas como el psicoanálisis (en función de la escucha, la interpretación de las demandas), la filosofía (desde pensadores como Deleuze y Guattarí), el urbanismo en arquitectura, todas las ingenierías, la sociológía (en virtud de comprender los aspectos relacionales), además de la integración de las políticas sociales y los aspectos jurídicos que atraviesan la problemática de los asentamientos irregulares y sus habitantes. Cuando se finaliza con las obras de una favela, el equipo de trabajo debe elaborar un proyecto de ley específicamente diseñado para dicho lugar, en función de adaptar sus características específicas al código general de la ciudad.
Primero, la urbanización descontrolada y la exclusión social, bajo el peso de una globalización desterritorializante; después, la rearticulación y la conectividad por la que trabaja el Programa Favela-Barrio, uniéndose a los movimientos reterritorializantes. La construcción de guarderías, centros culturales, centros profesionalizantes, deportivos, núcleos de apoyo a las actividades comunitarias, representan la presencia del poder público hasta ese momento inexistente y la generación de un nuevo sentido de pertenencia sustentado en las demandas de los pobladores y en la amplificación y revalorización de los lugares preconstituídos y la red de relaciones preexistentes.
"Una ciudad nos llega por los ojos y por los pies", una frase de Walter Benjamin que Jáuregui actualizó acertadamente, quizás intentando señalar que son los pasos del flaneur, la deriva del curioso, los andares del habitante en su vida cotidiana, los que dibujan un barrio. Pensar los bloques del barrio como células, pensar la ciudad como un cuerpo viviente, para conectar esas partes, para que los flujos de informaciones y de capital, los flujos naturales y electrónicos atraviesen todo y para que los movimientos de personas, de mercaderías, de ideas y de vehículos puedan hallar su máxima expresión.
"El desafío continúa siendo, en América Latina en particular, contribuír para disminuír las distancias entre integrados y excluídos de los beneficios de la vida urbana, entre conectados y desconectados, entre lo formal y lo informal". Porque como destacó Jáuregui al finalizar su disertación, la miseria no es sólo económica y esas otras miserias también demandan ser escuchadas.

www.jauregui.arq.br

Noticias

CUENCA DEL MATANZA-RIACHUELO - Proponen un Parque Integrador
Se continúa lentamente en la recuperación de la cuenca - 16/03/2010



URBANO / PROYECTO FINAL
Los planes para el Riachuelo

El Gobierno porteño propone solucionar el viejo problema del Riachuelo mediante un Parque Integrador. Detalle de las obras y de los concursos que precedieron a esta iniciativa.

La franja costera que bordea el Riachuelo es una serpentina de tierras abandonadas, con asentamientos precarios, depósitos, galpones e industrias. Degradada, el área de la cuenca Matanza Riachuelo es una de las prioridades del Ministerio de Desarrollo Urbano del gobierno porteño, que busca una oportunidad para transformar la zona en un "Parque Integrador".


En una entrevista con Diario de Arquitectura, el ministro Daniel Chaín profundizó las medidas que su cartera puso en marcha para reconvertir "este pasivo ambiental en activo, con políticas concretas y un trabajo de reconstrucción cultural". El problema no se soluciona con acupuntura, hace falta un sistema que termine con el abandono y la desidia", dijo el funcionario.

Para elaborar este plan, el ministerio de Desarrollo Urbano elaboró un diagnóstico de la situación con el fin de destacar las obras más urgentes y necesarias. Entre ellas, reconoció que hace falta un fuerte impulso a la infraestructura hidráulica, mejorar la reconversión de áreas industriales y de servicios y promover la conectividad entre la provincia y la Capital Federal. Además, pautó obras de mejoramiento en asentamientos irregulares, la recuperación y saneamiento de los lagos aliviadores del sur y la transformación del borde del Riachuelo en un eje ambiental. "Son once kilómetros de ribera. Es necesario unificar y consensuar proyectos. No queremos tapar al Riachuelo con una autopista. Pero sí generar atractivos para modificarlo. No es una obrita menor la de crear un entorno ambiental apto y revalorizar el sector", señaló Chaín.

Entre las acciones previstas figura incrementar la conectividad transversal sobre el Riachuelo a través de nuevos puentes y emprendimientos conjuntos con los partidos de la cuenca: Avellaneda, Lanús y Lomas de Zamora. Además, completar y adecuar la red de autopistas para inducir la circulación del transporte de carga.

Con vistas a conectar la Ciudad con el Sur el Gobierno porteño elaboró un plan de diseño y construcción escalonada de puentes nuevos: el Roca Patricios (ubicado en la Av. Patricios, para comunicar la ciudad con Avellaneda), el Puente AU7 Lacarra (conecta con Lanús) y el reemplazo del viejo puente La Noria, que conecta con Lomas de Zamora, una obra terminada. Estos tres municipios agrupan 1.375.000 personas, gran parte de la cual se desplaza cotidianamente a la ciudad.

El Puente Roca Patricios unirá la Av. Patricios de la Ciudad con la Av. Roca de Avellaneda. Si bien los convenios ya fueron firmados, las consultorías están adjudicadas aún no hay fecha de inicio de obra. "A fines de abril entregan el anteproyecto. Y con esa herramienta se llamará a licitación", aseguran en AUSA S.A. (Autopistas Urbanas). Del concurso de ideas convocado por AUSA se seleccionó a una Unión Transitoria de Empresas conformada por las empresas Poyry y AC&A.

Según el proyecto, el puente será "fijo, apto para el tránsito vehicular y peatonal y con cuatro carriles". La idea es que alivie el tránsito del Puente Pueyrredón y que integre los sectores industriales que se emplazan en ambas márgenes del Riachuelo.

La obra consistirá en la "implantación de un puente que vincule ambas márgenes en forma transversal, combinando materiales como acero y hormigón armado, a fin de lograr una estructura apta en cuanto a resistencia y funcionalidad.

Además, su estructura será giratoria, para permitir la navegabilidad en el Riachuelo. La conexión tendrá un largo aproximado de 70 metros ", afirman en AUSA. En tanto la construcción del Puente AU 7 Lacarra está en "estudio de factibilidad junto al municipio de Lanús", según el ministerio de Desarrollo Urbano. El arquitecto Chain destaca entre los avances de este mega plan la finalización de las obras en el Puente La Noria, el reacondicionamiento del Puente Bosch y las obras terminadas en los puentes Uriburu y Pueyrredón. "Con esta obra se recuperó una vía estratégica para el tránsito pesado y se optimizó la conectividad vial entre la ciudad y el Sur", dijo el funcionario.

Entre la lista de concursos de ideas y anteproyectos realizados función de transformar los bordes del Riachuelo en corredores verdes integrados a la Ciudad figuran el Parque Lineal del Sur, el Parque Cívico, Barracas Central, el entorno del Transbordador Nicolás Avellaneda y las plazoletas A. Magaldi y M. Unamuno. Si bien Chaín reconoció que la ejecución del proyecto ganador del Parque Lineal del Sur "transciende la posibilidad de hacerlo en una sola administración", la propuesta tiene buena aceptación. Se trata de un gran corredor verde diseñado por los estudios AFRA y ONAS, (primer premio), gracias a una visión macro del problema y al planteo de una estrategia general de espacios verdes, con bicisendas y sectores peatonales.

Los ganadores del concurso Parque Cívico de la Ciudad de Buenos Aires proponen la conformación espacial de un área central como gran Plaza Cívica a partir de la cual se replantea la conformación de tejido urbano como forma de construir trama, que permita integrar el proyecto a la situación de borde existente, según los autores Luis Bruno, Leonardo Lotopolsky, Marcelo Lorelli y Edgardo Minond. En tanto, el concurso Ribera de Riachuelo apunta a crear un sistema de espacios públicos encadenados y vincular el paseo costero con la Dársena Sur. Así buscan conectar el área, con Puerto Madero, el mojón ABC1 del Sur, según los ganadores, Federico Azubel, Ignacio Trabucchi y Walter Viggiano (ATV Arquitectos). El proyecto incluye además la creación de una plaza en la cabecera Norte del Transbordador y obras para mejorar el malecón con la idea de disolver los bordes entre el muelle y el entorno.

El desarrollo de un plan hidráulico que amplíe la red pluvial con la ejecución de sumideros, nexos, bocas de registro y cámaras de enlace y el rediseño urbano, vehicular y peatonal en las avenidas Sáenz y Ribera del Riachuelo completan el menú de acciones que el gobierno porteño tiene previsto desplegar para reconvertir la zona en un gran corredor, con servicios, oferta cultural y calidad ambiental. "¿Cómo resuelvo un río si no están resueltas las cuencas?", se pregunta Chaín. Y anuncia que hay "obras concretas en marcha para sacar agua: Estructuras pluviales que llevarán agua al arroyo entubado que desemboca en el Riachuelo. Y además, obras que evitarán el estancamiento de agua". Los conductos se están instalando en las cuencas Ochoa Elía, boca Barracas (falta una estación de bombeo para terminar la obra) y Erézcano Cildáñez. «
(fuente)