Tragedia y oportunidad
Por Guillermo Tella

17/09/11 - 01:05

En la gestión de la Ciudad, más allá de la sucesión de irresponsabilidades que devienen en tragedias fatales, y que como sociedad observamos y acallamos, pareciera asomar una oportunidad concreta a partir del siniestro ferroviario de días atrás en Flores: impulsar un acelerado proceso de toma de decisiones que permita concretar postergadas obras de soterramiento que ya mi abuelo en los años 40 escuchara y que jamás prosperaron.

Separar funcionalmente los tiempos del ferrocarril de los propios que demanda la dinámica vehicular, para que transiten ambos con relativa autonomía por niveles diferentes, uno bajo tierra, otro en superficie, es una intervención de envergadura, con enormes costos a afrontar, pero de incalculables beneficios a capitalizar.

Más allá de implantarse sobre una estructura urbana compleja y consolidada, la operación de soterramiento ferroviario resulta una práctica tan frecuente como necesaria en toda ciudad central, como estrategia para mitigar los conflictos emergentes de un sistema metropolitano de obsoleta y entreverada movilidad.

A pesar de costos que insumen varios miles de millones, soterrar al ferrocarril contribuye de manera directa e indirecta a reordenar la funcionalidad de la ciudad, reduce los tiempos de traslado, agiliza la fluidez del tránsito pasante, incrementa la seguridad vial y ferrovial, y promueve la transferencia intermodal.

Asimismo, a nivel de superficie ofrece suelo vacante para la generación de parques lineales y corredores verdes, para la dotación de equipamiento público de calidad, y para la promoción del desarrollo inmobiliario en determinadas áreas que, en parte, contribuiría a recuperar ciertos costos de la intervención.

Y dado que los beneficios arrojan sus efectos hacia las generaciones venideras, es razonable entonces que, como acuerdo social, en esos mismos términos sean asumidos los costos por la comunidad. Para una ciudad aún en llagas, dolida y conmocionada, entre silencios cómplices, como siempre, tras la tragedia asoma una oportunidad.



*Arquitecto. Especialista en temas urbanos.

http://www.perfil.com/ediciones/2011/9/edicion_609/contenidos/noticia_0017.html

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